La movilización, que arrancó en la colonia Kennedy de Tegucigalpa y se replicó en San Pedro Sula, concentró los reclamos ciudadanos en cinco ejes clave:
Alto costo de la vida: Fuertes quejas por el incremento sostenido en los precios de la canasta básica y la inflación de servicios indispensables.
Precios de los combustibles: Exigencias de topes y subsidios más agresivos ante el impacto de las alzas constantes en el bolsillo de la población.
Reformas y privatización de la ENEE: Un enérgico rechazo a lo que los manifestantes y sectores de oposición califican como una privatización encubierta de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica.
Índices de seguridad: Reclamos directos ante el repunte de la criminalidad y la falta de medidas contundentes frente a problemas críticos como los femicidios.
Otras demandas: También se manifestaron en contra de las exoneraciones fiscales a grandes empresas, las ZEDEs y la Ley Agroindustrial.
Bajo las consignas populares de "¡Fuera la racha!" y demandas de soberanía nacional, estas jornadas han sido respaldadas fuertemente por sectores sociales, campesinos, agrupaciones civiles y militantes de partidos de oposición. El resurgimiento de las antorchas —símbolo histórico de indignación en el país— refleja una creciente presión ciudadana en las calles apenas a ocho meses del inicio del actual gobierno.







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