Y las reacciones de los del círculo mediático de los medios de comunicación de Honduras, se llamaron al silencio ante la deportación de más de 50 mil hondureños que un tribunal de Estados Unidos ratificó que se continúe con la deportación de hondureños que estaban protegidos por el Tratado de Suspensión Temporal (TPS).
Durante cuatro años, construyeron un discurso basado en la descalificación constante, llamando “escorias”, “inútiles”, “cerdos”, “asquerosos” y otros calificativos ofensivos a funcionarios públicos, normalizando el insulto como forma de debate político.
Diputados apenas días que promovieron el agravio y la descalificación pública ya comenzaron a quejarse de las críticas ciudadanas.
Aquellos que antes defendían como “derecho del pueblo”, ahora lo presenta como ataque injusto.


































