El expresidente Juan Orlando Hernández regresó la mañana del domingo 26 de julio del año 2026 a Honduras después de recibir un indulto por parte del mandatario estadounidense, Donald Trump, por delitos ligados a la narcoactividad y el tráfico de armas prohibidas, y por los que los que había sido condenado a más de 45 años de prisión por el juez Kevin Castel, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.
El expresidente Hernández, quien recuperó su libertad el 1 de diciembre de 2025, había sido extraditado a Estados Unidos el 21 de abril de 2022.
Tras cuatro años de haber salido de Honduras, regresa el 26 de julio al país que, según analistas consultados por CNN, dejó polarizado y con problemas de inseguridad y pobreza que aún persisten.
“Honduras no ha cambiado desde que el expresidente fue extraditado. Todo sigue igual, impunidad, pobreza, delincuencia y polarización”, dijo a CNN el analista económico Julio Raudales, quien consideró que Hernández “viene con toda impunidad, pues no fue juzgado por los delitos que se le imputan en Honduras como violación a la constitución y los señalamientos de corrupción en sus doce años de Gobierno”.
“Él llega a un país que está en un total silencio en cuanto a sus casos, sobre todo por la tremenda crisis que generó en 2018 con su reelección ilegal y que prohibía la constitución”, sostuvo Raudales.
Hernández, conocido también como JOH por las siglas de su nombre, apodo que adoptó para su campaña política en 2013, gobernó Honduras de enero de 2014 a enero de 2022, ocho años en los que los niveles de inseguridad alcanzaron cifras alarmantes: la tasa de homicidios se situaba en el orden de 41,7 homicidios por cada 100.000 habitantes cuando salió de su mandato. Aunque ha disminuido respecto de ese pico, la cifra sigue siendo alta, con un 26,2 por cada 100.000 habitantes en 2024, el registro más reciente. Ambas tasas corresponden a estudios del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
“Él llega a un país que está en un total silencio en cuanto a sus casos, sobre todo por la tremenda crisis que generó en 2018 con su reelección ilegal y que prohibía la constitución”, sostuvo Raudales.
Hernández, conocido también como JOH por las siglas de su nombre, apodo que adoptó para su campaña política en 2013, gobernó Honduras de enero de 2014 a enero de 2022, ocho años en los que los niveles de inseguridad alcanzaron cifras alarmantes: la tasa de homicidios se situaba en el orden de 41,7 homicidios por cada 100.000 habitantes cuando salió de su mandato. Aunque ha disminuido respecto de ese pico, la cifra sigue siendo alta, con un 26,2 por cada 100.000 habitantes en 2024, el registro más reciente. Ambas tasas corresponden a estudios del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
En cuanto a la pobreza, en la administración de JOH el 73,6 % del total de la población se encontraba en situación de pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística (2021), cifra que se vio agravada por la pandemia de covid-19.
Fue durante el Gobierno de Xiomara Castro, en 2025, que se logró bajar el índice al 60,1 % según cifras oficiales.
Para Raudales, esa mejora en las cifras no representa un avance para el país, ni una mejora en las condiciones de vida del hondureño. “En Honduras no pasó nada, no pasó nada, todo sigue casi igual después de la salida de Juan Orlando Hernández, los índices de pobreza han mejorado un poco pero el país sigue sumergido en el desempleo, en falta de oportunidades y en una pobreza que pese a las mejoras en los índices macroeconómicos del gobierno sigue muy alta”.
Un país dividido ante la llegada de JOH.
El retorno de JOH a Honduras reactiva algunas divisiones entre sus simpatizantes del Partido Nacional que han interpretado su indulto y su retorno como una restitución del poder que tenía a lo interno del instituto político antes de su extradición.
Fue durante el Gobierno de Xiomara Castro, en 2025, que se logró bajar el índice al 60,1 % según cifras oficiales.
Para Raudales, esa mejora en las cifras no representa un avance para el país, ni una mejora en las condiciones de vida del hondureño. “En Honduras no pasó nada, no pasó nada, todo sigue casi igual después de la salida de Juan Orlando Hernández, los índices de pobreza han mejorado un poco pero el país sigue sumergido en el desempleo, en falta de oportunidades y en una pobreza que pese a las mejoras en los índices macroeconómicos del gobierno sigue muy alta”.
Un país dividido ante la llegada de JOH.
El retorno de JOH a Honduras reactiva algunas divisiones entre sus simpatizantes del Partido Nacional que han interpretado su indulto y su retorno como una restitución del poder que tenía a lo interno del instituto político antes de su extradición.
El analista político Germán Licona considera que la llegada de Hernández al país creará un cisma al interior del Partido Nacional de Honduras, al que el expresidente pertenece. Es el espacio político que recibió el apoyo del presidente Donald Trump para que Nasry Asfura llegara al Poder Ejecutivo en sustitución de Xiomara Castro.
(Cortesía de CNN).



































