viernes, 12 de febrero de 2021

ME ESTOY CANSANDO DE PRACTICAR LAS MEDIDAS DE BIOSEGURIDAD.

Es viernes 12 de febrero del año 2021 y hay que levantarse temprano, y hay que llevar bien puesta la doble mascarilla tal como me lo aconsejó el Intensivista Hugo Alejandro Fiallos y ya me esta cansando pero ha válido la pena porque he evitado contagiarme con el virus del SRAS-CoV-2 ó COVID-19, para caminar más de 20 minutos y llegar a una pequeña plantación en la periferia de Victoria departamento de Yoro Honduras, y constatar que el trabajador llegó a la hora que prometió y así fue puntual como los ingleses.

Hoy me he dado feriado y hoy le toca a mi hermano Saúl y compañía cuidar de mi mamá que es un roble a sus 92 años. Como es viernes regreso rápido y paso por una "farmacia" (lugar donde venden bebidas espirituosas (cervesas, aguardiente oficial y clandestino), enseguida saludo a la esposa de un cuñado doña Dilcia Cruz de Flores quien me obliga a que les acompañe a un café y un desayuno típico hondureño: frijoles, huevo, queso, mantequilla, tajadas de plátanos y acompañado de una humeante taza de café, esto es vida señoras, señores, jóvenes y quienes me leen.

Teniendo en cuenta que es una ilustración- cualquier comparación pareciese que se respira la tranquilidad de una de las avenidas de cualquier ciudad del primer mundo (Europa) pero estoy en Victoria departamento de Yoro Honduras donde aún se puede caminar sin miedo a que los antisociales te arrebaten las pertenencias. Y llego a la residencia de la familia Flores Figueroa donde la matriarca Juana Francisca Figueroa Viuda de Flores es una anfitriona que su placer es atender a familiares y conocidos, para cada uno hay atención preferencial.

El día finaliza convirtiendo el viernes teniendo como brindis principal el "Champán hondureño" (bebida clandestina) que nadie se explica cómo apareció y representó con creces como el mejor whisky extranjero, el que hay que beber con prudencia porque si se abuza tumba a cualquiera, fue acompañado con deliciosas enchiladas que llegaron al domicilio preparadas por una familia de emprendedores Carmen y Andy Cano.

Un breve descanzo porque me quité por unas horas las mascarillas y gracias a ellas no me he contagiado del virus SRAS-CoV-2 ó COVID-19. 


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