Errores comunes con perros
La convivencia diaria con un perro suele llevar a muchos dueños a tratarlo como si fuera una persona, un gesto que nace del cariño, pero que, según los expertos, termina siendo uno de los grandes errores de la educación canina. La humanización, cada vez más extendida en hogares donde la mascota ocupa un lugar central en la familia, puede provocar ansiedad, estrés y una dependencia que altera su equilibrio emocional. El adiestrador Enrique Molina, con más de tres décadas de experiencia, advierte desde hace años de estas consecuencias en su trabajo diario con miles de animales.
El especialista explica que este fenómeno se detecta en gestos tan cotidianos como dejar al perro dormir en la cama, llevarlo a todas partes o permitirle comer de la mesa. Para muchos dueños es una muestra de afecto; para el perro, una ruptura de su estructura natural. Molina insiste en que las mascotas necesitan límites coherentes, rutinas y un liderazgo claro para sentirse seguras. Cuando eso falla, aparecen problemas que él observa a diario en su grupo de adiestramiento: conductas dependientes, ansiedad por separación o episodios de desobediencia, aparentemente sin motivo.
La popularidad de las mascotas, ya presentes en el 40% de los hogares españoles, ha reforzado esta tendencia a tratarlas como niños, pero para Molina esta visión es un error bien intencionado que ignora las necesidades reales de la especie. El experto recuerda que muchos perros terminan tomando el liderazgo del hogar porque sus dueños no establecen pautas desde el principio. Ese rol, que no están preparados para asumir, les provoca inseguridad y desajustes emocionales. Su análisis, respaldado por años de trabajo, es clave para entender el comportamiento de millones de perros en España.
La visión de Enrique Molina
“El gran error es que humanizamos al perro, y le creamos muchas ansiedades e inseguridades”, afirma el adiestrador, señalando que muchos de los problemas de conducta parten precisamente de confundir su naturaleza. A lo largo de su intervención en el podcast Morir de éxito de Miguel Ángel Ferrer, deja claro que esta tendencia altera la jerarquía que el animal necesita para sentirse protegido. Ante la pregunta de cómo identificar esa humanización excesiva, responde sin dudar: “El trato al animal, te lo llevas a todos los sitios, duerme contigo, come de tu comida...”. Para él, estos gestos cotidianos desordenan la estructura social del perro.
Molina advierte de que este desequilibrio tiene efectos directos en la conducta: “Ahora mismo, el 80% de los perros son el líder de la manada”, explica, convencido de que esa inversión de roles es un foco de estrés para muchos animales. Frente a esto, insiste en marcar límites desde el primer día: “Hay que marcarle unas pautas al perro desde el principio, una educación desde el minuto uno que entra en tu casa; si no le creas esas ansiedades vas a tener menos problemas porque el animal no lo pasará tan mal cuando tú te vayas”.
"Hay que marcarle unas pautas al perro desde el principio, si no le creas esas ansiedades", explica el experto.
El experto destaca también la importancia de una educación equilibrada basada en la coherencia y en entender la naturaleza del animal: “La paciencia, el refuerzo positivo cuando el animal hace algo bien – no siempre es alimento también caricia – y el negativo, si hace algo que no debe”. Y resume su filosofía en una idea que considera esencial para cualquier dueño: “Me baso en lo que es el lobo; él tiene que tener claro que el dueño está jerárquicamente encima de él.



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